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domingo, 4 de noviembre de 2018

Encuentros entre el Acompañamiento Terapéutico y el Psicodrama


Ponencia: XI Congresso Internacional de Acompanhamiento Terapêutico
Noviembre, 2017
Presentación del Eje temático: La técnica del acompañamiento terapéutico

Autor: Alejandro Chévez

“En los primeros años (1908 a 1921), el psicodrama se desarrollaba en la vida, en la calle, en los parques y en los hogares. No teníamos entonces escenario para el psicodrama […] El problema que traté de resolver fue como crear una forma de `drama´ que estuviese de acuerdo con el criterio del encuentro”. Moreno “El psicodrama. Terapia de a acción y principios de su práctica”, p.40

Concibo el Acompañamiento Terapéutico como una metodología de fundamento relacional, centrado en la acción y el movimiento, orientado a producir un encuentro vincular subjetivante que se mantenga en el tiempo. Se opone, por lo tanto, a la inmovilidad solitaria del diván y a la alienación del diagnóstico.

Con fundamento relacional me refiero a que la realidad es social, el hombre es indivisible de su entorno y éste está compuesto de relaciones, en tanto somos el contexto de otros, no hay existente aprehensible por fuera de este tejido relacional, por lo tanto, el individuo no existe. La unidad mínima del hombre es el vínculo, por lo que “toda consideración que no incluya esta díada mínima no es más que una mera especulación donde uno de los componentes de la díada se excluye artificialmente” (D. Bustos, 1992). Ésta no es una mera apreciación filosófica, sino que rubrica el encuentro como única posición existencial válida en psicoterapia. La realidad es el producto de una realización grupal, y todo acto es una realización psicodramática (psyche/vida y drama/acto).

Por lo tanto, como premisa, las técnicas del Acompañamiento Terapéutico irán dirigidas a crear un vínculo sano para el acompañado a través de sus actos, esto es, la construcción activa de un contexto facilitador en el que, como mínimo para funcionar, debe aportar una seguridad y confianza que dé lugar a un proceso de subjetivación y diferenciación.

Un vínculo sano  es aquel en que hay una comunicación abierta que da lugar a la creatividad, al aprendizaje recíproco y al afecto positivo  (E. Pichón Rivière, 2000). Un aprendizaje recíproco implica una transformación no solo del acompañado, sino de todo el sistema paciente-acompañante. A este sistema, lo denomino grupo diádico, y es el resultado del encuentro del grupo tratante con el grupo familiar, un grupo que acompaña a otro grupo.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

La confianza como base de la psicoterapia


La confianza como base de la psicoterapia
Aportes del Acompañamiento Terapéutico


Dicen que la confianza es lo más difícil de conseguir y lo más fácil de perder, aun así toda relación (y no solo la terapéutica) depende de este factor, ¿permitirías a un cirujano operarte si no le tuvieras confianza aunque de ello dependiera tu vida?¿Dejarías tus ahorros en un banco al que no le tienes confianza?¿pondrías a tus hijos en manos de un cuidador o una cuidadora en la que no confías?¿Dejarías que el destino de tu país dependa de políticos en los que no confías?..., como decía, no  solo la relación terapéutica depende de la confianza. Es un fundamento de la clínica.

Curiosamente la Real Academia Española en su definición de confianza hace alusión a la esperanza, la seguridad y la familiaridad, este último aspecto ha resultado ser para mí una encuentro inesperado en la preparación de este trabajo, pero del todo pertinente. También se da a entender que la confianza está ligada a una acción, o más bien, a un hacer, ¿no es este el hacer del Acompañamiento Terapéutico?.

La confianza, la encontramos como efecto de la Tele concepto Moreniano, que puede resumirse como mutua aceptación durante un encuentro, concepto que incluye a la misma Transferencia, incluso Moreno dirá que la transferencia es el pathos de la tele. En el libro “Bases de la Psicoterapia”, Jacobo Levy Moreno, creador del psicodrama, discute con psicoanalistas de la talla de Franz Alexander o Akherman, que no todo es transferencia, hay elementos Tele que corresponden a factores de la realidad de los personajes que se encuentran, cuestiones como la soberbia, la humildad o la generosidad, que podemos decir que corresponden a la personalidad del terapeuta, más allá de la fantasía que luego envolverá la relación con el nombre de transferencia. De estos factores, también depende la confianza.

Y si es cierto que es tan importante la confianza ¿por qué las escuelas psicológicas o psicoanalíticas dejan esta cuestión en manos de la providencia o de las habilidades supuestas de los futuros terapeutas?, ¿qué es lo que vuelve una relación confiable?. Quizás una respuesta sea la frase que  un profesor que siempre decía: “el análisis personal no te quita la imbecilidad, sino que te ayuda al menos a ser un mejor imbécil”.

Pero seguirme en este razonamiento, si la confianza es la base de toda relación terapéutica, ya que no puede llevarse a cabo ningún tratamiento en desconfianza, es por lo tanto, previa a toda técnica (sea esta psicoanalítica, conductual, sistémica, humanista, etc.), por lo tanto, si el Acompañar se basa en el establecimiento de una relación de confianza y su mantenimiento, ¿no podría decirse que el acompañamiento terapéutico es la base de toda clínica?, ¿no justificaría esto que el Acompañamiento Terapéutico o al menos sus deontología, por decirlo de alguna manera, formara parte del currículo de todo terapeuta?...

Es verdad que la tecnocracia tiene sus tejes y manejes, por ejemplo derivar la confianza desde el terapeuta a su técnica, no es el terapeuta el que merece la confianza, es su metodología. Se trata de que el terapeuta sea un médium entrenado en no interrumpir el feliz desarrollo de la metodología. Ésta estrategia estructuralista, que pone el sujeto al servicio de la técnica, a costa de su arte, pienso que es incompatible con el Acompañamiento Terapéutico, que es una clínica que trascurre de persona a persona.

A esta altura conviene saber que ya no se trata de preguntarse en los espacios académicos si el acompañamiento terapéutico es una clínica, porque  toda clínica ya es acompañamiento,  se trata más bien de circunscribir qué tipo de clínica es el Acompañamiento Terapéutico. 

Pienso que si un tratamiento quiere basarse en la aceptación y no en la obediencia, debe introducir las pautas del acompañamiento:


  •  Creación, ocupación y sostén de un territorio compartido, que llamamos vínculo.
  •  Un enfoque no directivo.
  •  Legitimación del otro como diferencia, respeto por la subjetividad y sus tiempos. 
  •  Reconocimiento de la necesidad de límites que circunscriban la relación, dando un encuadre claro, en cuanto a la definición de la tarea, de los fines y en el contrato, de forma que propicien una buena alianza terapéutica.
  •  Reconocimiento la propia insuficiencia como profesional   que dé lugar a la necesidad de un equipo que lo complemente.
  •  La inclusión de la función de la Supervisión  como soporte y sujeción frente a las vicisitudes del acompañamiento.


Mediante la confianza queremos obtener una relación que sujete una técnica y no al revés, pero que a su vez este sujetada de una política y una ética, a éstas últimas las denomino Política de la Amistad y Ética de la Amistad, ya que dan cuenta del tipo de relación en que se inscribe esta práctica, una práctica que no niega el afecto, ni el defecto del afecto.
Por el contrario, lo afirma.

domingo, 4 de marzo de 2018

El Territorio y la Deriva



 Voy a referirme a dos conceptos en apariencia no muy complejos, el de territorio y el de deriva, nada más dispar a primera vista, por un lado el territorio, recuerda el terruño, la tierra, algo que estaría alrededor de nuestros pies, en segundo lugar la deriva, nos remite a las historias de náufragos, a mar y al océano, a estar perdidos en la nada.

Sin embargo Territorio, concepto especialmente apreciado por los filósofos Deleuze y Guattari, remite al locus de la subjetividad, al sujeto en sus múltiples atravesamientos simbólicos, afectivos, corporales, estéticas y por último y no por ello menos importante,  políticos.

Puede parecer curioso relacionar un concepto con nos lleva a pensar en lo terrestre con el de deriva que, por lo general, nos remite al inmenso mar. Diréis, ¿acaso se trata de hacer territorio en el agua? El agua, ese espacio homogéneo, inasible, infinito... No obstante el mismo océano no está a salvo de los procesos de territorialización, desterritorialización y reterritorialización humanos, allí están atlánticos, índicos y pacíficos sujetos los mismos ritmos y a las mismas leyes de la tierra.

sábado, 3 de febrero de 2018

Psicodrama y Teatro Espontáneo como herramienta conceptual para el acompañamiento terapéutico de personas con enfermedad mental grave





"Todo confluía en la convicción del valor intrínseco del modelo relacional. "Hay que poner el cuerpo", fue nuestro lema. Nosotros somos el "instrumento terapéutico" por excelencia. Estábamos también yendo por un camino que recogía los frutos de las técnicas psicodramáticas. Martínez, Moccio y Pavlovsky con su integración de las teorías psicoanalíticas y psicodramáticas nos habían enriquecido en lo que significa participar activamente como terapeutas. ¿Nos alejábamos del psicoanálisis al abandonar la abstinencia como regla básica o abríamos nuevas puertas?. Nosotros apostamos por esta segunda posibilidad y ahora en 1991, recogemos los frutos de aquellos años de maravillosa creatividad colectiva". Eduardo Kalina, (1984).

"El acompañante terapéutico, al trabajar en un nivel dramático-vivencial, no interpretativo, muestra al paciente, in situ, modos diferentes de actuar y reaccionar frente a las vicisitudes de la vida cotidiana.".  S. Kuras y S. Resnisky,(1984).

“El verdadero símbolo del teatro terapéutico es el hogar privado” J.L. Moreno, (1993).

Introducción

Los dispositivos de atención socio comunitaria prosperan hoy en día bajo el efecto del crack producido por la implementación política y legal del cierre de los grandes hospitales psiquiátricos a partir de los años ´50. A partir de los años 60 comienza a tenerse noticia de diferentes experiencias en las que los profesionales intervienen en las casas y domicilios de los pacientes, traspasando los límites de la consulta y el hospital.



Surgen en este marco los primeros equipos de Acompañamiento Terapéutico (a partir de ahora AT) sobre las bases teóricas que se disponían en ese momento: psicoanálisis, sistémica, psicología social, a la vez que se relegan otras como la teoría de grupos y el psicodrama.



A modo de introducción de nuestro planteamiento, vale decir que la influencia de esta última, el psicodrama, en la constitución del AT nunca ha sido reconocida suficientemente por los autores emblemáticos de esta disciplina, a pesar de que las alusiones son claras desde los primeros textos.

martes, 28 de noviembre de 2017

Encuentros entre el Acompañamiento Terapéutico y el Psicodrama I Parte

Primera parte de la ponencia del XI Congresso Internacional de Acompanhamiento Terapêutico

Noviembre, 2017 Sao Pablo



“En los primeros años (1908 a 1921), el psicodrama se desarrollaba en la vida, en la calle, en los parques y en los hogares. No teníamos entonces escenario para el psicodrama […] El problema que traté de resolver fue como crear una forma de `drama´ que estuviese de acuerdo con el criterio del encuentro”. Moreno “El psicodrama. Terapia de a acción y principios de su práctica”, p.40

Concibo el Acompañamiento Terapéutico como una metodología de fundamento relacional, centrado en la acción y el movimiento, orientado a producir un encuentro vincular subjetivante que se mantenga en el tiempo. Se opone, por lo tanto, a la inmovilidad solitaria del diván y a la alienación del diagnóstico.

Con fundamento relacional me refiero a que la realidad es social, el hombre es indivisible de su entorno y éste está compuesto de relaciones, en tanto somos el contexto de otros, no hay existente aprehensible por fuera de este tejido relacional, por lo tanto, el individuo no existe. La unidad mínima del hombre es el vínculo, por lo que “toda consideración que no incluya esta díada mínima no es más que una mera especulación donde uno de los componentes de la díada se excluye artificialmente” (D. Bustos, 1992). Ésta no es una mera apreciación filosófica, sino que rubrica el encuentro como única posición existencial válida en psicoterapia. La realidad es el producto de una realización grupal, y todo acto es una realización psicodramática (psyche/vida y drama/acto).

miércoles, 4 de octubre de 2017

Principios para una Filosofía del Acompañamiento Terapéutico



Para aquellos que buscan una síntesis del modelo de atención del Acompañamiento Terapéutico, pongo  a vuestra disposición un resumen que no intenta ser exhaustivo, pero sí al menos, contemplar los puntos más importantes que, a mi entender, definen las coordinadas de su intervención.

A esta recopilación me gusta llamarla “Filosofía del Acompañamiento Terapéutico” ya que son principios que en la práctica se imponen como axiomas que sin ellos, no podría afirmarse con toda seguridad que lo que se realiza allí es Acompañamiento Terapéutico. Algunos de ellos ya fueron expuestos en otro trabajo anterior (Acompañamiento Terapéutico en España, A. Chévez, 2012).

He agregado también, algunos puntos resultantes de nuestra investigación sobre Acompañamiento Terapéutico como grupo, estos ítems dan cuenta de la especificidad de nuestra concepción y el valor que damos a la reciprocidad y mutualidad a la hora de construir y concebir el vínculo terapéutico.

Principios para una Filosofía del Acompañamiento Terapéutico

  • El territorio del acompañamiento terapéutico es el vínculo, relación entre dos personas implicadas en un proceso de descubrimiento y redescubrimiento compartido sin la cual no hay acompañamiento posible. Éste se despliega en escenas (en tiempo presente) en el que se ponen en juego (se actualizan en la relación) roles psicosomáticos, psicodramáticos y sociales, procedentes de la historia relacional de cada uno y de sus grupos de procedencia.

sábado, 26 de agosto de 2017

Qué es la Psicología Relacional



La Psicología Relacional no es una escuela teórica, sino que es el resultado del aporte de la transformación sucedida en diferentes escuelas a partir de la transformación epistemológica y tecnológica producida a partir del siglo XX, en la que según el paradigma tradicional, la unidad de estudio era un objeto que debía aislarse del contexto al modo de la física, mientras que en el nuevo paradigma la unidad de estudio es las relación y las interacciones que el objeto establece con su entorno y consigo mismo. 

En la clínica esto significó pasar del estudio del individuo, el inconsciente y  la conducta, al estudio de sus relaciones: el grupo, el vínculo y el rol.

El movimiento relacional en Psicología cobra verdadero ímpetu a partir de los años 50 con la revolución de la cibernética de Norbert Wiener, y el consecuente surgimiento de la Teoría Sistémica, el Psicoanálisis Relacional, el Psicodrama y la Psicología Social.  

Sin intentar hacer un listado exhaustivo, sus principales referentes son:
  •   Teoría Sistémica: Karl Ludwig von Bertalanffy, Jakob von Uexküll, Gregory  Bateson, Paul Watzlawick, Humberto Maturana entre otros.
  • Psicoanálisis Relacional: Donald Winnicott, Jhon Bowlby y Enrique Pichón Riviere.
  • Psicodrama: Jacobo Levy Moreno.
  • Psicología Social: Kurt Lewin (Grupos T), Carl Rogers (Grupos de Encuentro), entre otros.

Me parece una curiosidad el hecho de que esta revolución haya sido llevada a cabo en su mayoría por europeos emigrados, médicos y biólogos, éste es un interrogante abierto a futuros investigadores que quieran resolver este acertijo.

Más allá de la escuela que la encuadre (psicoanálisis, sistémica o psicodrama), la Psicología Relacional se define por los siguientes puntos:

miércoles, 26 de julio de 2017

Reflexión abierta: sobre grupos, acompañamiento y otras historias...




El Acompañamiento Terapéutico surge en el marco de un momento creativo en Argentina en la que los planteamientos grupales, psicoanalíticos y comunitarios se sostenían como un dique ante las fuerzas represoras del pensamiento encarnadas en los sucesos acontecidos antes, durante y después del Golpe de Estado del 76.

Esta reacción contenida a lo íntimo y perseguida, es la que le da un tono heroico a la mitología al origen, ya que no fueron pocos los pensadores de esa época los que tuvieron que emigrar y transformarse. Es en el marco de la democracia conseguida que puede escribirse el primer libro de acompañamiento terapéutico al que le suceden otros, acompañados de sendos congresos inaugurales de la disciplina en lo público.

Perdíanse en los ditirambos de su destino, la fuerza de los grupalistas que pasaron a ser ciudadanos de otras latitudes. El acompañamiento terapéutico crece así de la mano de una madre suficientemente buena, llamado psicoanálisis y de un padre emigrado y ausente.

No en vano, el acompañamiento viene nada menos que a superar la famosa disyuntiva escolástica del psicoanálisis vs el conductismo. Mientras la teorización psicoanalítica se aleja de la conducta y la conducta se aleja de la mente, otros como Pichón Riviere enseñaban que el vínculo tenia parte de ambas caras, ya que la moneda era una sola. Un inconsciente compuesto de relaciones en acción y una acción sujeta a sus relaciones venía a terminar con dualismos, mentalismos y conductismos.

El acompañamiento es una conducta, una acción sujeta a las vicisitudes del vínculo, un vínculo en parte interno compuesto de matrices de relacionales, una acción tan subjetiva como política.

lunes, 8 de mayo de 2017

La Supervisión de Equipos de Acompañamiento Terapéutico






Ponencia presentada en el XXXII Congreso Argentino de Psiquiatría (APSA) Consumos problemáticos. Compromiso de la Psiquiatría y la Salud Mental con la Comunidad. En el marco del IV Foro Argentino de Acompañamiento Terapéutico, en Mar del Plata, Argentina el 29/04/2017

En primer lugar quiero agradecer a Gustavo Rossi, la posibilidad de participar en este XXXII Congreso Argentino de Psiquiatría que organiza APSA y en especial en este Foro de Acompañamiento Terapéutico que lleva el nombre de  Supervisión: Eficacia en la Práctica del AT.

Uno de los aspectos que diferencian al Acompañamiento Terapéutico (a partir de ahora AT) de otras disciplinas, es el hecho de incluir la función de la Supervisión como figura regular en toda praxis, inscribiendo a esta práctica en el ámbito de la clínica más allá de sus relaciones con el campo de lo social.

Quizás este factor estructural del método sea suficiente para fundamentar porqué nos supervisamos los acompañantes terapéuticos (a partir de ahora at) y haga innecesario entrar en una enumeración cansina de todos los otros beneficios que produce que son muchos (aumento de la reflexividad, cuidado del at, diferenciación subjetiva con el acompañado, capacidad de aprendizaje del equipo, etc.).

De esta manera puedo ir al punto de mi ponencia que consiste en explicar y fundamentar porque se necesita una supervisión específica en AT, no sin antes plantear una pequeña disgresión. Es habitual decir, leer o escribir que la herramienta fundamental del acompañante es la palabra. Me gustaría ampliar esta redundancia y decir que el instrumento principal del at es “un cuerpo en relación que habla”, un cuerpo que actúa en escenas, y si me permitís la síntesis, lo que caracteriza el AT es la acción, palabra en acción si lo preferís, pero acción sin más me basta.

Los acompañantes son personas que actúan en diferentes escenas representando roles asumidos y atribuidos, internos y externos, más o menos flexibles o rígidos. A esta práctica “móvil” es la que intentamos ponerle palabra a través de la supervisión, de nuestros análisis teóricos y repensamientos clínicos, pero es una palabra que llega tarde, porque el acompañante ya actuó y resolvió como pudo. En el aquí y ahora de la escena en la que el at actúa sosteniendo un vínculo inestable y dinámico, en un mundo inestable y dinámico, en donde el amor y el poder se confunden, su principal recurso es su espontaneidad trabajada, aquello que puede hacer aquí y ahora, más.. lo que de la técnica lleva dentro y que ha podido hacer cuerpo y acto (a esto me refiero con espontaneidad trabajada), y que le permite responder de forma adecuada ante situaciones sorpresivas o de forma creativa en lo cotidiano, presentando una alternativa vincular al paciente, que ensaya en esta inter-acción otra posibilidad de a-Ser.

lunes, 1 de mayo de 2017

La Identidad Perdida del Acompañamiento Terapéutico






Ponencia presentada en la Jornada Internacional Acompañamiento Terapéutico: legalidad, incumbencia e identidad, organizada por la Red Argentina de Asociaciones y Agrupaciones de Acompañamiento Terapéutico.
Instituto Superior en Salud FECLIBA. La Plata, Buenos Aires, Argentina  26/04/217

Quiero agradecer a Gustavo Rossi y a Vladimiro Chiattone la invitación a participar a este encuentro junto con amigo Mane Rodríguez de México, intentaré abordar algunos temas que estamos trabajando en Madrid relacionadas con la identidad, la legalidad y el marco de acción del Acompañamiento Terapéutico en España.
 

Cuando hablamos de la identidad del acompañante terapéutico quizás no tenga mucho sentido perseverar en lo conocido, menos también debatir con el modelo brasilero si el at es una disciplina o una metodología, pienso que las instituciones vienen suspender este debate e incluso suprimirlo, en el momento en que entendemos que el Acompañamiento Terapéutico no es un capricho latinoamericano, sino una respuesta institucional a un problema social.

En tanto que respuesta ante un instituido tiene una relación de correspondencia con el contexto institucional en el que se instituye, y por lo tanto diferentes contextos institucionales y políticos darán forma a diferentes respuestas. Cabe preguntarse si en los diferentes países en los que se ha implantado, cada uno con sus características institucionales y políticas puede corresponderse la misma respuesta, o al menos una parecida que lleve el nombre de Acompañamiento Terapéutico.

En concreto la pregunta es si las diferentes formas en la que se ha instrumentado el Acompañamiento Terapéutico en los diferentes contextos (y no necesariamente en los diferentes países ya que hay diferencias internas también) mantiene las suficientes correspondencias entre sí como para afirmar que todas ellas tienen una relación de pertenencia a un conjunto mayor que llamaríamos Acompañamiento Terapéutico.

Esta cuestión tan simple es la que me ha motivado a iniciar un proyecto de investigación basado en el método Delphi con la finalidad de recoger por parte de los mismos protagonistas los Elementos esenciales del Acompañamiento Terapéutico. Investigación como digo muy sencilla, pero aunque parezca sorprendente, es la primera en su tipo. Son los hechos los que acallan las conjeturas.

Pero esto no es de lo que quería hablaros hoy sino de que lo que considero la identidad perdida del acompañante terapéutico, perdida en el mar de las identificaciones y el brillo enceguecedor del reconocimiento social. Yo me pregunto ¿En qué momento los acompañantes terapéutico nos convertimos en psicoanalistas?, lo digo con nostalgia  y autocrítica, porque pareciera haber sido este el sino de nuestra generación y de la anterior aun más. Éste no es un hecho secundario en el desarrollo de nuestra práctica, y sinceramente dan gusto los debates que en los sucesivos congresos he podido tener con los acompañantes sobre este tema. Porque nos enfrentamos al comienzo de una nueva era de acompañantes mentales, con un gran domino de las artes psíquicas, pero muy poco espontánea, con una gran inhibición para la representación, la actuación y el dominio de los gestos y las emociones.  Espero que aún estemos a tiempo para detener esta marea de acompañantes que desean ser psicoanalistas. Claro, no es su culpa, hay poner el ojo en la formación, no hay libro de acompañamiento que no diga que en su práctica el profesional debe hacer uso de “cierta espontaneidad”, ¿por qué “cierta”?, un acompañante requiere de TODA su espontaneidad trabajada en cada momento de su praxis. Jacobo Levy Moreno, que es quien, además de crear el psicodrama, introdujo la espontaneidad como concepto psicoterapéutico, lo define como una respuesta adecuada ante una situación nueva o una respuesta creativa ante una situación conocida. La espontaneidad es sinónimo de libertad, juego y salud. Un encuadre sea el que sea requiere de la espontaneidad del at para que sea habitable, cualquiera sea la patología, ¿Por qué esta insistencia en cierta espontaneidad?

jueves, 15 de diciembre de 2016

Lectura de “El Envío”, Jacques Derrida




Discurso inaugural del XVIII congreso de la Sociedad francesa de filosofía cobre el tema de “la representación”. Trad. de Patricio Peñalver, en Derrida, J.,  La desconstrucción en las fronteras de la filosofía, Piadós, Barcelona, 1996.

Jacques Derrida analiza en este texto la cuestión de la representación, el problema de “la traductibilidad” y la relación con lo que él llama el envío.

La palabra “representación” plantea el problema de que “no traduce ninguna palabra griega de forma transparente, sin residuo, sin reinterpretación y reinscripción histórica profunda”[1], al mismo tiempo se desentiende del análisis del concepto en sí mismo, lo cual plantea que no tiene ningún sentido y es llevar el análisis a un estadio pre-filosófico, ya que se partiría de una idea a priori de lo que es representación.

Aun así esta cuestión no impide la necesidad de plantearse la pregunta acerca de “¿qué es la representación en sí misma en general?”[2].

En principio aparecen tres líneas, que parecen diferir entre sí, la francesa e inglesa representation,  la latina repraesentatio, y las alemanas repräsentation, darstellung y vorstellung.

Plantea que tanto las lenguas muertas con las lenguas vivas es padecen del mismo problema debido a que se encuentran sujetas a una misma situación estructural, dice, “hay dos condiciones para fijar el sentido de una palabra o para dominar la polisemia de un vocablo”:
1.            “la existencia de una invariante bajo la diversidad de la transformaciones semánticas por una parte”.
2.            “la posibilidad de determinar un contexto de forma saturante por otra parte”[3].

“El lenguaje, todo lenguaje sería representativo, sistema de representantes, pero el contenido representado de esta representación (sentido, cosa etc) seria una presencia y no una representación. Lo representado (el contenido representado) no tendría, a su vez, la estructura de la representación, la estructura representativa del representante. El lenguaje sería un sistema de representantes o también de significantes, de lugartenientes que sustituyen aquello que dicen, significan o representan”[4]


domingo, 27 de noviembre de 2016

Lectura de “Duelo y Melancolia”, Sigmund Freud (1915)


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“Duelo y Melancolia”, Sigmund Freud (1915) Ed, Biblioteca Nueva, Tomo II, p. 2091.

“Esclarecer la esencia de la melancolía”, dice Freud es un trabajo complicado, que no ha encontrado resolución desde la psiquiatría descriptiva, ya que sus diversas formas de manifestación parecen irreductibles a una unidad clínica.

Los caminos del psicoanálisis lo lleva, mediante el análisis de un limitado número de casos de génesis claramente psicógena, a estudiar los procesos subyacentes en la melancolía a través de la comparación con el duelo, fenómeno afectivo “normal”, cuya normalidad radica precisamente en la facilidad de establecer su causa.

El Cuadro

En primer término:
El Duelo es definido como “la reacción a la pérdida de un ser amado o un abstracción equivalente: la patria, la libertad, el ideal etc.”[1].

La Melancolía “se caracteriza psíquicamente por un estado de ánimo profundamente doloroso, una cesación del interés por el mundo exterior, la pérdida de la capacidad de amar, la inhibición de todas las funciones y la disminución del amor propio. Esta última se traduce en reproches y acusaciones, de que el paciente hace objeto a sí mismo, y puede llegar incluso a la delirante espera de castigo”[2]. 

La Pérdida
El análisis comparativo es central para Freud por que da cuenta en que sistemas se realiza el trabajo psíquico en estos cuadros.

En el Duelo los procesos que actúan son conscientes o pre-conscientes. En este cuadro es posible distinguir qué es lo que el sujeto a perdido, la labor aquí consistiría en que “el examen de la realidad ha mostrado que el objeto amado no existe ya y demanda que la libido abandone todas sus ligaduras con el mismo”[3].

Lo “normal” sería que el “respeto a la realidad triunfe (...) de un modo paulatino, con gran gasto de tiempo y de energía de carga” [4]. La labor, es decir la elaboración, consistiría en ir quitando el afecto de las representaciones psíquicas a las cuales esta ligadas el objeto, estas constituyen “puntos de enlace”[5] que mantienen viva, es decir conservan una cierta eficacia psíquica, que perpetúa “la existencia psíquica del objeto perdido”[6].
  
Al final del trabajo del duelo el yo vuelve a quedar libre y exento de inhibiciones.

En la Melancolía, en cambio, la labor no corresponde a la misma tópica que el duelo. Aquí predomina un combate entre instancias inconscientes. La pérdida, lo que se pierde queda fuera de alcance para el sujeto, dice Freud, el paciente “sabe a quien a perdido, pero no lo que con él a perdido”[7]. Aquello que atañe a la perdida es inconsciente.

domingo, 21 de febrero de 2016

Supervisión Activa en equipos de atención residencial de Rehabilitación Psicosocial en Salud Mental - PARTE III

PARTE III


Implantación de los simulacros en una residencia de salud mental

Se propone este tipo de metodología en una residencia de rehabilitación psicosocial para personas con enfermedad mental grave y duradera, con los siguientes objetivos:
-   Dotar de herramientas para una respuesta en equipo ante una situación de disconducta
-          Aumentar la percepción de control frente a este tipo de situaciones
-          Trabajar las emociones de las personas implicadas en el suceso y ofrecer la opción de visualizar la situación desde otros Roles.

En lo que concierne a la implementación de los simulacros en la residencia podemos identificar algunas dificultades que ya hemos comentado anteriormente: las resistencias que pueden surgir/emerger  ante una situación de exposición frente a uno mismo y a los compañeros, poner orden en el desorden, los miedos profesionales y personales que asoman así como la receptividad y motivación del equipo pueden ser factores determinantes por los que la escena a jugar se vea alterada y su efectividad reducida. A estos factores habría que añadir el funcionamiento y estructura habitual de una residencia: horarios, intervenciones y atención diaria así como los espacios… son aspectos a tener en cuenta a la hora de llevar a cabo un trabajo de estas características ya que se puede ver interrumpido y partido en cualquier momento de la escena lo que generaría una ruptura de la misma y la desvinculación de los participantes de los roles que estuvieran desempeñando en ese momento.

Para salvar todos estos obstáculos y que esta medida pueda ser implantada con éxito en una residencia, deben cuidarse los lugares donde se va a realizar. Para ello, se propone que, las escenas a desarrollar se lleven cabo en varios grupos coincidiendo con los turnos de trabajo (mañana, tarde y noche) y en cada uno de ellos se compongan las situaciones temidas y/o vividas propuestas en ese mismo grupo. El espacio físico debe ser un lugar libre de interrupciones en el propio centro o fuera de él y sería deseable que fuera del horario laboral. Esto dependerá del grado de implicación del grupo, en caso de que no sea posible siempre se puede optar por desarrollarlo en una sala del centro y en el mismo turno pero estableciendo de antemano que al menos una persona no participará ya que se hará cargo de dar continuidad a las demandas de la residencia.