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jueves, 25 de enero de 2018

Homenaje a Mauricio Goldenberg


Imposible no difundir y reproducir la exelente nota aparecida en VITAE Académia Biomédica digital (ver enlace abajo) el detalle calidéz con el que tratan el trabajo de un personaje que ha sido determinante en la historia de la Salud Mental y de la cual es tributario el Acompañamiento Terapéutico, tal como destaca Gabriel Pulice en su Historia del Acompañamiento Terapéutico, en el libro Fundamentos Clínicos.

Esta reproducción del texto se fundamenta en la necesidad historica de difundir su trabajo y fundamentalmente su calidad humana.




¿Qué tienen en común Vicente Galli, Hernán Kesselman, Rafael Paz, Valentín Baremblit, Carlos Slusky, Manuel Kizer, José Melia, Jaime Arroyo, Isaac Levav y muchas otras importantes figuras de la psiquiatría mundial? Respuesta: todos ellos tuvieron la oportunidad de formarse profesionalmente con Mauricio Goldenberg, reconocido personaje argentino, destacado por su revolucionario proceder, en el tratamiento del paciente psiquiátrico, y por haber logrado un acercamiento entre los hospitales, que prestaban este tipo de servicios, y las comunidades, de escasos recursos, dentro de las cuales éstos se hallaban insertos. 

Describirlo no parece tarea difícil para sus colegas y amigos, pues son numerosas las cualidades positivas que de su personalidad suelen resaltar. Su inteligencia, agudeza, precisión mental, amplitud de criterio, su habilidad para comunicarse y su carácter generoso, se cuentan entre las más señaladas. Sara Zac de Filk, en el libro Testimonios para la experiencia de enseñar, no oculta su admiración y afecto al afirmar que " hablar de Mauricio Goldenberg es hablar del maestro, del amigo, de la figura paterna que acompaña, que ayuda a crecer, que estimula, que también exige, que impulsa a querer hacer, a querer saber" (2).

jueves, 11 de julio de 2013

Relación y comunicación con personas diagnosticadas de esquizofrenia en la intervención comunitaria




Relationship and communication with people diagnosed with schizophrenia in the social communitary intervention*

Alejandro Chévez, Daniel Navarro, Almudena Gutiérrez, Alejandro Arribas y Esther Gonzalez.

ABSTRACT
Hoy en día los servicios de rehabilitación psicosocial que atienden a personas con diagnóstico de esquizofrenia se extienden en una amplia red de recursos de orientación sociocomunitaria, que van desde la atención residencial, la atención diurna y domiciliaria, al apoyo para la adquisición de las competencias necesarias para su inclusión en el mundo laboral. Esta red de recursos acompaña a la persona a lo largo de todo su proceso, con el objetivo de que pueda mejorar su calidad de vida, adquirir un mayor control, disminuyendo su dependencia al contexto, y finalmente integrarse en su comunidad y en otros ámbitos institucionales normalizados. Esta metodología, centrada más en las capacidades positivas y potenciales de la persona, que en la supresión del síntoma, ha transformado la clásica relación terapéutica médico-paciente, para facilitar la intervención en el propio contexto de la persona y su vida cotidiana. En la presente comunicación se describirán las características específicas del abordaje socio-comunitario con personas con esquizofrenia, centrándose en las características que adquiere la relación terapéutica y las habilidades de relación profesional – usuario en el ámbito socio-comunitario, en sus diferentes etapas, y en sus posibilidades y limitaciones. Se desarrollará en qué consisten las nuevas competencias que se requieren para intervenir bajo este encuadre, partiendo de una diferenciación en tres niveles: nivel táctico, que refiere al manejo de la relación terapéutica con la persona in situ, nivel estratégico, que refiere  a las habilidades de comunicación y negociación necesarias para desempeñarse en el ámbito interdisciplinario; y el nivel político, referido a habilidades de mediación para desempeñarse en el ámbito inter-institucional

Palabras clave: relación terapéutica-intervención sociocomunitaria-esquizofrenia

Trabajo presentado en el VI Congreso Internacional y XI Nacional de Psicología Clínica, junio 2012, Santiago de Compostela.

lunes, 20 de febrero de 2012

Sobre el concepto de Enganche en Rehabilitación Psicosocial


A modo de adelanto, os comento que estoy armando un artículo relacionado con un curioso y malsonante concepto, y no por ello, menos un útil: el enganche.

Quiero invitarlos a participar de este trabajo mediante artículos o referencias que encuentren al respecto, veréis que no tiene pérdida.

Buscando antecedentes, he encontrado hasta el momento que es un concepto de la tierra, y casi podría ponérsele denominación de origen. Al parecer surge de la explosiva aparición de recursos sociales (centros, servicios y programas) en los últimos diez años, y en un lugar indefinido entre la red de atención a drogodependientes y la de salud mental.

Por su sonoridad parecía raro que no fuera otra de esas "traducciones" sajonas a la que nos tienen acostumbrados los expertos, buscando en esta área encontré que la traducción de enganchar: "to hook", también es utilizada en ciertos textos, pero por compartir significado con otro concepto menos "científico", el de "prostituta", evidentemente no ha llegado al cenit de popularidad y difusión.

lunes, 8 de agosto de 2011

Antecedentes de la intervención socio-comunitaria en España

 (En "La intervención socio comunitaria en sujetos con TMG: modelos teóricos y consideraciones prácticas". Revista “Intervención Psicosocial”,  Vol. 18, n.° 1, 2009 - Págs. 75-88, Ed. Colegio de Psicólogos de Madrid).
La forma de abordar estas enfermedades ha sido un tema de debate permanente, el cual ha oscilado desde la propuesta de un tratamiento centrado en la hospitalización del enfermo, a otro en el cual se aborda su problemática desde una perspectiva psicosocial (Clark, 1982) y en el medio socio-comunitario (Rodríguez y Sobrino, 1997).
La psiquiatría moderna de mediados del siglo XX continuó la tradición asilar de la psiquiatría clásica (1850-1930), manteniendo el internamiento en hospitales psiquiátricos como estrategia principal en el tratamiento de pacientes con TMGC, alcanzándose unos niveles máximos de institucionalización en la mayoría de los países occidentales, entre finales de los años 50 y mediados de los 70. En Europa, en un contexto de postguerra, la demanda de tratamientos psiquiátricos era muy superior a la que podían abarcar los recursos institucionales clásicos de la época.
En EEUU. más de medio millón de personas estaban internadas en centros psiquiátricos en 1958, y en España, la cantidad de pacientes internados era de casi 52.000 pacientes en 1972. Sumado a esto la ausencia de tratamientos estandarizados, la heterogeneidad de las patologías que allí se trataban, la falta de un consenso en el diagnóstico y el descrédito en el contexto de la medicina, junto con una escasa dotación presupuestaria, hacían de éste un sistema obsoleto que requería de una reforma (Salvador- Carulla, Romero, Rodríguez- lázquez, Atienza y Velásquez, 1998). En este marco, a partir de 1930 se pusieron de manifiesto las primeras críticas institucionales al sistema asilar, las cuales comenzaron a configurarse en lo que posteriormente se llamó “movimiento antipsiquiátrico”. Éste sostenía que la hospitalización no beneficiaba la socialización y la participación en comunidad del enfermo mental (Goffman, 1961), cuestionaba el concepto básico de “enfermedad mental” y las categorizaciones nosológicas (Cooper, 1985), además de realizar un dura crítica a los ingresos involuntarios y al tratamiento farmacológico (Szasz, 1974), cuestionar la violencia del entorno psiquiátrico, la medicalización de la enfermedad mental (Laing, 1974) y las relaciones de poder que ella establecía (Basaglia, 1972; Foucault, 2005). Como consecuencia de esta situación, las políticas sanitarias se fueron modificando hacia una psiquiatría de puertas abiertas que  recalara en la comunidad y en la integración social (Clark, 1982).
De esta manera, a partir de los años 50 cobró gran impulso el estudio de la psicología social, las teorías cognitivo-conductuales y el psicoanálisis aplicado a los grupos. En Inglaterra se iniciaron los primeros dispositivos grupales implementados dentro del ámbito hospitalario (Bion, 1975). En 1947 apareció en Canadá el primer Hospital de Día y comenzó a configurarse el concepto tan difundido en la actualidad de Red Social (Lewin, 1952).
La concepción clásica de terapia “intra-muros” dio lugar, por su propia limitación, a una nueva conceptualización acerca de la locura y sus espacios dentro de lo grupal e institucional, abriendo las puertas al análisis de la familia del paciente (Bott, 1957), el ambiente en el que vive (Barnes, 1990), su tiempo libre y su relación con los trastornos mentales.
Paralelamente, en diferentes países, se fue desarrollando un dispositivo con características similares, en España el “monitor de tiempo libre” comenzó a trabajar con pacientes psiquiátricos; en Francia, el “animateur”, era el encargado del acompañamiento grupal ligado a actividades de recreo y ocio; en Canadá, en el Centro 388 de Québec, el llamado “interviniente clínico”, se incluyó especialmente Intervención Psicosocial como parte del dispositivo para el  tratamiento de pacientes psicóticos; en Inglaterra y Bélgica se crearon los “dispositivos de enlace” y en Argentina y Brasil, se incorporó un agente llamado en un primer momento “amigo calificado” (Kuras de Mahuer y Resnisky, 1985), y que más tarde tomaría su nombre definitivo, Acompañante Terapéutico. Por otra parte, el cierre de los hospitales psiquiátricos y la desinstitucionalización, cuando no existía una red asistencial apropiada, trajo una larga serie de problemas sociales y comunitarios. Algunos de estos fueron: a) el fracaso en la integración plena de la población esquizofrénica y con TMGC; b) el aumento de la carga familiar, con el consiguiente deterioro de las familias que debían acoger a estos miembros y no estaban preparadas para ello; c) la diversidad de programas de rehabilitación y la influencia de las filosofías subyacentes en los mismos, que aumentaban la confusión y no todos demostraban su eficacia, d) la falta de plazas públicas y el aumento de las lista de espera.
Actualmente, nos encontramos en tiempos de continuo cambio y puede observarse que el sistema está siendo paulatinamente puesto en jaque (Allert, et al., 2004). Las instituciones intentan cubrir con voluntarios o profesionales no especializados los espacios vacíos dejados en el tránsito del paciente por las numerosas instituciones que conforman la red sanitaria (Bertuccelli, 2000). La especificidad de la problemática requiere una intervención concreta para evitar que el paciente pierda continuidad en su tratamiento o lo abandone, o lo que suele suceder, que se convierta en un reincidente esporádico, recurriendo por épocas a las instituciones. Es decir, que se vuelva un “usuario de recursos crónicos”, multiplicando el gasto en servicios, limitando la disponibilidad de recursos y saturando el sistema.
Afortunadamente hoy en día, los avances en farmacología y en modelos psicosociales de tratamiento, están permitiendo que el objetivo de mejorar la inserción social y participación comunitaria sea un hecho real. El Tratamiento Asertivo Comunitario y el Acompañamiento Terapéutico, son dos modelos de intervención que vienen siendo empleados en distintos países desde hace más de treinta años. Por otra parte, la Consejería de Familia y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, inspirándose en estos modelos, ha creado los Equipos de Apoyo Social Comunitario, equipos de perfil social compuestos por un psicólogo, un trabajador social y dos educadores, y que actualmente suman más de 33 equipos. Estos equipos se han desarrollado al tiempo que en otras ciudades (Avilés, Vizcaya, Málaga  y Albacete entre otros) han ido implementando Equipos Asertivos Comunitarios, que incluyen además un profesional de psiquiatría y uno enfermería, con la finalidad de adaptar la red a contextos con mayor dispersión poblacional, y que también en estos años han demostrado mediante sus intervenciones, la eficacia de la intervención sociocomunitaria. No podemos dejar fuera, los programas multidisciplinares de tipo comunitario, que han surgido en los últimos años Andalucía y Barcelona, así como los recientes equipos de apoyo creados en Zaragoza y Navarra.

viernes, 15 de abril de 2011

Curso "Intervención Sociocomunitaria: estrategias y metodología del Acompañamiento Terapéutico" - 30 de mayo 2011

Estimados compañeros les envío información sobre el curso que organizará el Colegio de Psicólogos con el título 
“Curso sobre Intervención Sociocomunitaria: estrategias y metodología del Acompañamiento Terapéutico”, 
los días Lunes: 30 de mayo, 6, 13 y 20 de junio, de 16.00 a 21.00 h.

Como en ediciones anteriores se ha solicitado la acreditación de la Agencia Laín Entralgo.
Por razones ajenas a nuestra voluntad, el curso será destinado únicamente a estudiantes de psicología o psicólogos, por lo que nos comprometemos a realizar una edición abierta para todos los profesionales del área. Todos aquellos que estuvierais interesados, remitir vuestro interés al correo de la asociación.pasos@gmail.com, entidad colaboradora.
Información, Inscripciones y  lugar de celebración:
Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid
c/ Cuesta de San Vicente, 4, 5ªplanta. 28008 Madrid. Teléfono: 915419999
formacion@cop.es www.copmadrid.org

Adjunto la información del curso (PDF)

Ruego extendáis esta información a vuestros colaboradores.
Saludos cordiales


Curso promocionado por el Colegio de Psicólogo y con la garantía de la Lain Entralgo, Consejeria de Sanidad y Consumo de la Comunidad de Madrid con créditos oficial.
El curso aporta las herramientas necesarias para introducirse en el campo del Acompañamiento Terapéutico una de los más importantes enfoques de la Intervención Sociocomunitaria.
Además incluirá información sobre el trato con familias y acerca de la implementación de un equipo de acompañamiento, ya que es una posible salida laboral para estudiantes y psicólogos que quieren incorporar el trabajo de campo en su experiencia laboral
Saludos

lunes, 4 de mayo de 2009

Propuesta de terminología técnica para Equipos de Apoyo Social Comunitario (EASC)

Etapas del proceso de rehabilitación.

 
En el campo de la Rehabilitación Social, ámbito esencialmente multiprofesional, se nos presenta como urgente la necesidad de establecer un lenguaje común, propio de la intervención sociocomunitaria, respecto de algunos conceptos fundamentales con el fin de, en el futuro, poder establecer un campo semántico propio que fundamente nuestras intervenciones.

Sea cual sea la formación que tengamos como profesionales, la escuela y el marco teórico (biológico, cognitivo-conductual, psicodinámico, humanista-existencial etc.) que utilicemos para el abordaje en el ámbito sociocomunitario, todos estamos de acuerdo en la importancia que tiene el establecimiento del “vínculo” con el usuario, y que este aspecto “transaccional” de la relación va a determinar el desarrollo del tratamiento.

La presente trabajo es una parte de un estudio más extenso, que actualmente se esta realizando con la finalidad de proponer una terminología técnica para los EASC. Su utilidad es abrir la discusión hacia una posible terminología específica de nuestro campo: la intervención sociocomunitaria.

En primer lugar debemos separar la clasificación administrativa de la propia del proceso rehabilitador.

Los centros y servicios que nos dedicamos a la Rehabilitación Social organizamos nuestro trabajo en dos etapas: la Evaluación y la Intervención. El objetivo básico de la primera es “determinar las principales necesidades de apoyo que presenta el usuario y su familia para poder mantenerse en su propio domicilio y en su entorno comunitario en las mejores condiciones posibles de funcionamiento y calidad de vida y evitar procesos de deterioro, aislamiento y marginación”
[1]. La etapa de Intervención, estructurada en torno a un plan individualizado de atención consensuado con las partes, cuyo fin es llevar a la práctica aquellas acciones valoradas como principales en la etapa anterior. Como muy bien puede verse estas dos etapas, salvo en lo estrictamente administrativo, no necesariamente son excluyentes. Efectivamente son muy pocos profesionales lo que pueden afirmar que no realizan intervenciones durante la etapa de Evaluación, y si vamos a lo específicamente conceptual, lo correcto sería considerar la evaluación, un proceso dinámico que es, al fin y al cabo, es una intervención más.

Sin dudar de la importancia para la organización del trabajo de estas etapas, observamos que esta clasificación no es precisa a la hora de identificar los momentos concretos del que se dan en la praxis junto al usuario, las familias y la comunidad.

Por lo tanto, para empezar debemos considerar como base para toda producción la noción de “proceso”. La definición genérica de proceso (del latín procesus o procedere), significa “el conjunto de fases sucesivas, hacia un fin determinado, de un fenómeno en un lapso de tiempo”. Entendido el fin como la rehabilitación, y dado que no es el fin de este trabajo determinar el sentido del concepto “rehabilitación”, queda por definir cual es el fenómeno central de este proceso rehabilitador.

Si estamos de acuerdo en establecer que, desde la perspectiva de la rehabilitación, aquello que en primer lugar es afectado en la “enfermedad mental” es el “vinculo” con el otro, podemos proponer como primer axioma de la intervención sociocomunitaria el siguiente axioma:

El establecimiento de un proceso de rehabilitación
depende del establecimiento de un vínculo con el paciente.
En otras palabras, si no hay vínculo, no hay proceso de rehabilitación posible.

En otro artículo en preparación se trabaja la diferencia entre los conceptos vínculo, enganche y relación, de diferente peso histórico y valor conceptual, para no extendernos más de las posibilidades del presente escrito paso directamente a proponer los momentos del Proceso de Rehabilitación Sociocomunitaria que quedaría establecido de la siguiente manera:

Proceso de admisión

Incluye las etapas previas al establecimiento concreto de una relación con el usuario e incluye tanto reuniones de coordinación como de equipo en las que se determina la pertinencia del usuario al recurso. Para esta etapa se ha propuesto también la nomenclatura “proceso de acogida”, que ha sido lúcidamente cuestionado en dos cuestiones fundamentales, su correspondencia con la terminología de instituciones que no pertenecen al campo de la intervención sociocomunitaria; y el hecho absolutamente real de que, en nuestro campo, la acogida no es unidireccional, por lo que no sería exacto decir que el equipo acoge al usuario, sino que la acogida en realidad bidireccional (o en todo caso multidireccional)[2], dado que tanto el equipo acoge al usuario/familia[3] como el usuario/familia acoge al equipo.

Dado que este proceso culmina con la presentación del usuario o su familia considero suficiente el concepto de “admisión”, cuyo sentido es “aceptación, permiso de entrada”, que se aproxima a la función fundamental de esta etapa.

Proceso de Vinculación:


Se dividiría en las siguientes etapas:
2.1 Presentación:Contacto efectivo con el usuario o familia.
2.2 Enganche
Este estaría definido por aquellas intervenciones iniciales cuyo fin es el establecimiento de un vínculo.
2.3 Proceso de establecimiento del Vínculo.
Incluiría la mayor parte del proceso rehabilitador y refiere al “encaje” tanto espacial como temporal entre equipo, usuario, familia y comunidad. Dentro de este proceso quedarían incluidas las etapas de evaluación e intervención antes mencionadas y por todos conocidas, pero también la planificación de las mismas y las eventualidades que conforman los lugares que se construyen a partir del los encuentros (domicilio, entorno, instituciones públicas o privadas), la circulación entre dichos espacios, y la temporalidad de los mismos (cantidad de encuentros, características de los mismos), que conformarían finalmente en la cualidad del vinculo que se establezca con el usuario, la familia y la comunidad.



Proceso de Desvinculación

Actualmente, a falta de una conceptualización mejor, vamos a definir el proceso de desvinculación, como aquel que habiendo cumplido los objetivos rehabilitadores principales se dedica a orientar el trabajo del vínculo hacia su precindibilidad. ¿Porque decimos precindibilidad y no finalización?, porque sostenemos que no se trata de terminar el vínculo sino más bien de su transformación o socialización, es decir que esa estructura pueda ser generalizada por el paciente a otras relaciones sociales haciendo precindible el sostén profesional o institucional del equipo.

Este proceso se caracterizará por un alejamiento de parte del equipo de funciones más asistenciales (sostén) y de apoyo a una funciones mas creativas de acompañamiento. Objetivamente el inicio de este proceso se caracteriza por una variación temporal y espacial en las pautas de interacción entre el equipo y el usuario/familia.

Llegados a este punto observamos que si bien no hemos obtenido un nuevo conocimiento acerca del Proceso de Rehabilitación Social, sí se han abierto nuevas líneas de reflexión, y daremos como cumplido el fin del presente trabajo si consideramos “el vínculo” como el terreno fundamental en el cual transcurre nuestra labor, y concordamos en la importancia de avanzar aún más en la constitución de un a campo semántico propio para la intervención sociocomunitaria.

[1] Pliego de prescripciones técnicas del Equipo de Apoyo Social Comunitario.


[2] Si incorporamos otras variables como centros y servicios sociales o sanitarios, otras instituciones en juego (asociaciones, la iglesia, servicios privados etc.) y la comunidad.

[3] Utilizaré la forma usuario/familia dado que en nuestro campo, por las características intrínsecas de la intervención sociocomunitaria, sería artificial considerar como único objeto de nuestro trabajo al usuario; siendo además que la intervención familiar también esta contemplada en el pliego de prescripciones técnicas del servicio.