sábado, 15 de octubre de 2011

Apuntes VI: ¿Que es un Grupo de Supervisión-Formación?

También publicado en www.asociacionpasos.blogspot.com

¿Un "grupo de supervisión formación" es un espacio para compartir con un grupo de profesionales una manera de trabajar?, ¿es una manera de intercambiar estilos de intervención?, ¿es un espacio de debate?. Estas son preguntas que suelen aparecer cuando hablo con los equipos acerca de los grupos de supervisión formación, una metodología que fue elaborada a partir de tres fuentes diferentes:

- la Supervisión clínica de casos
- los Grupos operativos de trabajo
- la Dinámica de grupos

Este método de supervisión de equipos y profesionales surge de la propia práctica de la supervisión grupal, en ella he encontrado que, la calidad de la producción grupal, la eficacia del grupo para conseguir una tarea, y la satisfacción que los profesionales obtienen de la experiencia, varia en relación al nivel de maduración que alcanza el grupo en el proceso de ejecución de la tarea, y que el factor maduración es una variable sobre la que se puede intervenir directamente, mejorando la eficacia del grupo.

Para ello es necesario considerar tres aspectos fundamentales:

- la tarea
- el encuadre que la engloba
- el vínculo afectivo que es establece entre los miembros del grupo

Si bien los grupos operativos clásicos parten de la tarea como eje y referencia de la producción grupal, la inclusión del encuadre como referente del sentido que se le asigna a las acciones hacia la consecución de la tarea, constituye un elemento fundamental para el cambio. El encuadre como marco de referencia, y las diferentes maneras en que el grupo se “acomoda” a él, constituye un elemento tan importante como la tarea. Si bien Armando Bauleo puede decir "no existe Tarea sin grupo, ni grupo sin Tarea” (Revista Ilusión Grupal nº2, UAEM, 1989), nosotros podemos decir, que no hay encuadre sin grupo, ni tarea, ni grupo ni tarea y sin encuadre. Este última variable, el encuadre, es el elemento “civilizador”, que permite posicionarse a los miembros del grupo, distribuir las distancias, y regular o desregular los afectos. Funciona como ley y como límite, en tanto es lo que separa y al mismo tiempo lo que une al sujeto con su trabajo, a los sujetos entre ellos, y a ellos con el “afuera”.

Lo Primero: el encuadre

Decimos entonces que el encuadre es el marco de referencia que da sentido a la intervención dentro del grupo, un sentido que en la mayoría de los casos es tácito.

El encuadre, es decir, la regulación del tiempo, el espacio, y el juego entre los miembros del grupo y esos elementos, requiere como elemento unificador una tarea.

En tanto el encuadre podría ser quien gobierna la forma del grupo, la tarea gobierna su contenido. Lo uno y lo otro son inseparables.
Las dinámicas grupales, siempre asociadas a la tareas (y dentro del marco regulado por el encuadre) van a estar encaminadas a promover la maduración del grupo, esto es, la capacidad de asimilar las ansiedades propias del cambio que limitan la claridad en la comunicación entre los miembros. La maduración del grupo conlleva una maduración de sus miembros, fundamentalmente en aquello que está ligado a la tarea, es decir, la formación profesional. Es por esta razón que llamamos a este tipo de grupo, grupo de supervisión formación ya que integra los dos elementos: formación y supervisión.

¿Qué se trabaja en un grupo de supervisión formación?

Lo que se trabaja con este método es, fundamentalmente, la relación entre:
- el profesional: persona que es convocada a cumplir con un determinado rol.
- y su función: ésta es la operación que debe llevar a cabo el profesional para cumplir con este rol.

Diferenciamos función y rol, dado que la primera representa una variable que adquiere su valor en los modos de relacionarse con las otras variables, que interactúan en una determinada situación.

Y el rol representa un modo de conducta socialmente tipificado, con la complejidad de que a su vez implica la “realización de la distribución social del conocimiento”, como plantean J. Berger y Luckman, "realización" que se cristaliza en la persona que realiza ese rol.

Por esta razón, preferimos a veces decir “lugar” a rol, dado que “lugar” grafica claramente la topologia de las interacciones sociales, dado que realizar un determinado tipo de función ocupa un espacio concreto en el funcionamiento social, un funcionamiento que implica no solo una impostura temporal, sino una transformación más profunda, a la que Bordieu denominaba "axis corporal", a la que por lo general, nuestro narcisismo se opondrá, por la pérdida que representa.

En el caso de un psicólogo, decimos que no se trata solo de conocerse el librito, cualquiera sea, sino también de parecer un psicólogo, presentarse como uno, y presentar el propio trabajo de forma digna y respetable. Significa abandonar la vanidad de nuestros afectos singulares, para asumir una función social que no encaja precisamente con nuestros gustos y debilidades.
Decimos que ocupar una función exige, por un lado, un cierto grado de “despersonalización” (en el punto en que la función encaja con el rol social) y una especial disposición subjetiva , me refiero a la forma singular en que cada sujeto encarna la función y que determinara el estilo.

Un fallo, tanto en el punto de encaje con la expectativa social (rol) de lo que se espera de uno, como la inhabilidad para poner en juego la potencialidad de la propia subjetividad, esto es todo aquello que refiere al deseo del profesional o dicho mas sencillamente, lo que hace que nos guste nuestro trabajo. Esto tiene como consecuencia la pérdida de eficacia, tanto en la percepción del desempeño de la función, como en el desempeño real.

Una percepción negativa del propio desempeño conlleva siempre a la inseguridad del profesional y al consecuente efecto de ocultamiento del propio trabajo, la vergüenza y la timidez en la exposición la producción propia, tanto en foros de investigación o coordinación, como en el espacio íntimo de la supervisión.

La incongruencia entre el desempeño percibido y real, sumado a lo antes expuesto, crea profesionales en los que se unen:

· La dificultad para recibir una crítica de forma constructiva
· La inseguridad y pérdida de las habilidades sociales necesarias para exponer su trabajo


En conclusión

Los grupos de supervisión formación organizados por la Asociación PASOS, pretenden ser pequeños modelos a escala de la vida real profesional, en el sentido que se ponen en juego de modo controlado y seguro para los participantes, todos estos elementos de manera que se trasforma una limitación en una capacidad.

jueves, 13 de octubre de 2011

Derivas de la Psicología Clínica en España

Finalmente, en parte, la interpretación particular que se tenía de la(s) psicologías(s) va tomando sentido.

Adjunto una serie puntos que me han pasado vía mail, aunque desconozco las fuentes. Desde aquí mi mas sincero agradecimiento.

La Disposición Adicional Séptima de la Ley General de Salud Pública se refiere a la regulación de la psicología en el ámbito sanitario:


“Tendrá la consideración de profesión sanitaria titulada y regulada con la denominación de Psicólogo General Sanitario de nivel licenciado/graduado, en los términos previstos en el artículo 2 de la Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, los licenciados/graduados en Psicología cuando desarrollen su actividad profesional por cuenta propia o ajena en el sector sanitario, siempre que, además del mencionado título universitario ostenten el título oficial de Máster en Psicología General Sanitaria“

Se tendrá que desarrollar el programa de este Máster.

martes, 4 de octubre de 2011

VI Congreso Internacional de Acompañamiento Terapéutico en Buenos Aires. Infórmate:


Ejes Temáticos

1. Inclusión del acompañante terapéutico en equipos interdisciplinarios.
2. Espacios comunitarios y Acompañamiento Terapéutico. Desafíos ante la vulnerabilidad psicosocial.
3. El At en procesos de desinstitucionalización hospitalarias, procesos de externación asistida.
4. Clínica Actual y AT. Pacientes de difícil abordaje terapéutico.
5. El AT transitando espacios públicos y privados.
6. Aspectos legales del AT. El AT en las leyes de salud mental.
7. Ética y AT
8. Estado actual del AT en el exterior y en la Rep. Arg. 
9. Derechos humanos y acompañamiento terapéutico.
10. Formación del Acompañante terapéutico.
11. Salud Colectiva y Acompañamiento Terapéutico.

lunes, 3 de octubre de 2011

II Jornadas de Salud Mental Afaem Despertar “Trat. Asertivo Comunitario, Acompañamiento Terapéutico, Equipos de Apoyo Sociomunitario”


Con un golpe, es como se manifiesta realidad en el pensamiento, la tendencia del pensamiento de justificarse y argumentarse a sí mismo, permite, si las condiciones son propicias, vivir en un pseudo-mundo paralelo, sin contrastar la propia actividad con el contexto.
Un golpe de contexto, puede ser, si me permiten, lo que significaron las ponencias de del 28 y 29 de septiembre en Toledo, con la benemérita participación de importantes representantes del tratamiento asertivo comunitario (TAC), del equipo de apoyo social comunitario, y del acompañamiento terapéutico (AT).
Los compañeros del Tac, Juan José Jambrina a la cabeza, sin desmerecer a los excelentes ponentes de Vizcaya y el de Albacete (más alineado con el modelo de Gestión de Casos), volvieron producto de la crisis, y según me consta, muy a su pesar, al discurso economicista, aunque no solo trasmitieron: “nuestro trabajo vale”, sino que además dijeron cuánto vale: 380.000€, mucho menos que el coste de una cama  en un hospital privado de Madrid, como las que se plana abrir en breve.
Escuchamos a los compañeros Psiquiatras (compañeros de trabajo en la intervención socio comunitaria) defender la importancia de atravesar las puertas de los hospitales para llegar a las casas de las personas que necesitan atención especializada, escuchamos hablar de subjetividad, de afecto, de relaciones personales, que en los oídos de los familiares presentes retumbó como amor, cariño y cuidado por sus hijos. La defensa a ultranza Nel Anxelu González Zapico, Presidente de Asociación de familiares y personas con enfermedad mental de Asturias (AFESA), debería indicarnos a quienes luchamos en Madrid, quienes son los apoyos que podría echarnos una mano a la hora de defender nuestro trabajo. Está claro que se necesita más gente como él, que trasmita con pasión, elocuencia y claridad, el beneficio que la intervención socio comunitaria representa para los familiares de la asociación.
Al día siguiente, cuando parecía que todo estaba dicho, el Equipo de Apoyo de Fuenlabrada representados por Octavio Finol y Héctor Luna, y el EASC Latina, representado por Ofelia Ramos Fuentenebro y Víctor Hernández Olmedo, volvieron a la carga, dejando claro que aquí, en este lugar, no solo estábamos contando lo que hacíamos, sino que, en un foro de pacientes, familiares y profesionales estábamos sembrando la semilla de una necesidad: humanizar el tratamiento en Salud Mental, y también estábamos diciendo como hacerlo. ¿Cómo?: Con amor, con implicación y compromiso. Allí se dijo que trabajar con usuarios en el medio comunitario es crear un vínculo, que sin vínculo no hay trabajo posible, y que un vinculo es una frágil flor que debe cuidarse por sobre todas las cosas, y nuevamente las familias y pacientes un tanto incrédulos aplaudieron con esperanza estas presentaciones, como si se tratara de una repuesta muda a un dolor contenido durante mucho tiempo.
A veces en nuestro trabajo, sin darnos cuenta, por el ensimismamiento propio de la urgencia, de las múltiples demandas que tramitan los equipos prácticamente solos, corremos el riesgo de caer en la burocratización de un trabajo eliminando todo componente artístico (lo que metodológicamente se llama: táctica).
Es verdad, debemos medir, debemos mostrar al mundo con números la eficacia de nuestro trabajo. Pero en ningún momento podemos perder el norte, y considerar al usuario como a un objeto que hay que trasladar de un recurso a otro. Estoy absolutamente convencido, de que todos los equipos trabajan mejor de lo que demuestran.

Como no podía ser de otra forma, el Acompañamiento Terapéutico, estuvo allí, un poco nos tocó el lugar del que llega tarde y dice “eso ya lo dijimos hace tiempo”. Pero eso no basta, desde el acompañamiento terapéutico aportamos herramientas para el trabajo diario de los profesionales, pero también cargamos la deuda de una exposición basada en la evidencia para subir el escalón que nos falta, que es el de ser considerados a la par con otras disciplinas como el  TAC reconocida mundialmente. Ciertamente, por su idiosincrasia el acompañamiento terapéutico se resiste a su institucionalización, y esa es una decisión que antes o después, tendremos que tomar entre todos. De momento 30.000 casos escritos presentados en diferentes foros nos avalan.
Para que este camino que estamos creando, el camino de la intervención socio comunitaria, continúe, no basta con que nosotros sepamos que lo hacemos bien, es necesario comprometernos con la trasmisión y sensibilización de nuestro trabajo en todos los estamentos. Los familiares lo necesitan, las personas especiales a las que atendemos lo necesitan, y siendo sinceros, nosotros también lo necesitamos.
Al menos ahora, hay alguien que os escucha.
Fuerza equipos!!!