miércoles, 29 de diciembre de 2010

La trasmisión del Acompañamiento Terapéutico

La cuestión acerca de ¿cómo trasmitir el acompañamiento terapéutico?, ¿cómo traspasar el grueso tejido de la ideología dejando una marca, pero sin hacer daño al equilibrio en el cual el pensamiento se adormece y se siente seguro?, es la pregunta que me surge mientras estamos trabajando con la gente de la asociación respecto a la relativa importancia del “aprendizaje vivencial” en la trasmisión del acompañamiento terapéutico.

Después de cinco años ininterrumpidos de difundir el acompañamiento entre profesionales de servicios públicos, universidades, clínicas, de valorar resultados, hacer seguimientos, realizar tutorías, grupos de supervisión-formación empiezo a cuestionar si el objetivo de mi tarea, es ¿que la gente conozca LO QUE ES el acompañamiento terapéutico según mi interpretación de la disciplina, o me basta con que, aunque no lo asocien conscientemente al acompañamiento, intuitivamente (inconscientemente) adopten elementos de esta técnica?.

Llegado a este punto, me doy cuenta que tengo que tomar posición con relación a las tres formas que ha tomado el acompañamiento terapéutico en los últimos años: el acompañamiento terapéutico como disciplina, como técnica y/o como intervención.

Irremediablemente en los últimos 25 años, hemos visto como profesionales serios y metódicos han escrito acerca del acompañamiento, e irremediablemente, para bien de los profesionales que se dedican exclusivamente a esta profesión, han allanado el camino para la constitución de una disciplina llamada Acompañamiento Terapéutico, dando paso a la consecuente lucha institucional por el reconocimiento legal y académico de la misma, y como daño colateral, a la batalla escolástica acerca de qué escuela teórica se queda con su definición oficial.

Estas luchas de poder, necesarias por otra parte en todo acto fundacional, desconoce el marco multifactorial, y por lo tanto escéptico de la Técnica de acompañamiento terapéutico versus la Disciplina Acompañamiento Terapéutico.

¿Esto que quiere decir?, que en gran media la Técnica del acompañamiento terapéutico, su metodología y su objeto, el vinculo, no se reduce a la lectura de un solo modelo teórico, sino que su práctica admite diferentes interpretaciones.

En cierta forma la técnica niega la cristalización del acompañamiento terapéutico en una sola disciplina (aunque no la sustituye), la técnica hace de la praxis concreta un “espacio” plural y asequible a profesionales de diferentes campos (psiquiatría, psicología, trabajo social, enfermería, etc.) y modelos teóricos (psicoanálisis, sistémicos, cognitivos conductuales, etc.). No es ninguna novedad decir que, lo instituyente del acompañamiento terapéutico se vería reducido y cercenado en cuanto a su potencialidad, por su versión instituida.

Pero esta no es la cuestión que traigo a colación con este planteo, que se limita a decidir hasta que punto elijo en los cursos que preparo, trasmitir la potencialidad instituyente, o el resumen de la definición instituida de acompañamiento según la escuela teórica que mas me gusta.

Pero antes de decidirme, me parece importante explicar a que me refiero con acompañamiento terapéutico como intervención. Esta última forma, no exclusiva de las anteriores refiere a un envío a los orígenes del acompañamiento, en tanto surge como una demanda de un tercero, que no es el paciente, ni el acompañante. El tercero, llámese psiquiatra, psicólogo, psicoanalista etc. es quien a modo de intervención invoca la figura del acompañante y en ese hacer, lo crea.

Todos sabemos que el acompañamiento terapéutico no es una terapia o un tratamiento en si mismo, y esto trae graves implicaciones, difíciles de sostener por quienes, de modo autónomo construyen un acompañamiento terapéutico con un paciente sin la existencia de un tercero o contra él (por ejemplo proponiéndose como alternativa a un discurso psiquiátrico). El acompañamiento terapéutico es siempre una intervención propuesta desde un discurso de saber/poder, y por lo tanto, debe vincularse con él, sea este psiquiátrico, psicoanalítico, psicológico o socio comunitario.

Dicho esto, y pidiendo disculpas al tiempo que agradeciendo por haber participado de este trabajo reflexivo, puedo decir que me quedo con el acompañamiento terapéutico como técnica.

Me justifico en primer lugar en que no tengo intenciones ni recursos para “crear escuela”, en segundo lugar el discurso de la salud mental en España es eminentemente psiquiátrico y conductual, lo cual determina en gran medida el campo de juego y su potencialidad. En tercer lugar, es mi deseo que el acompañamiento terapéutico llegue a una mayoría, en detrimento de las posibilidades de crear una minoría experta de elite.

Llegado a este punto, creo que el “aprendizaje vivencial”, que prioriza la espontaneidad, la asimilación a través de la experiencia, por sobre la precisión teórica conceptual es aquí, el camino correcto. Dicho esto, sé que para la planificación de un curso vivencial sostenido en dinámicas de grupo y técnicas de psicodrama, se requiere de una sólida base teórica conceptual, ya que la experiencia sin concepto es una experiencia vacía.

El curso experimental “Introducción a la Intervención Socio-comunitaria en salud mental. Enfoques alternativos: El Acompañamiento Terapéutico”, que comienza el 8 de marzo de 2011 en la Agencia Laín Entralgo (Comunidad de Madrid) pretende ser la concreción de esta pretensión.

Los invitamos a valorar en que grado hemos alcanzado esta ilusión.

lunes, 27 de diciembre de 2010

VII Congreso Iberoamericano de Psicología en Oviedo

Con algun retrazo pongo a vuestra disposición una reseña informativa de los sucedido en el Congreso tal como habia prometido. El presente arículo informativo fue publicado en la edicion de septiembre de la Revista Grupo5, que fue quien posibilitó mi asistencia al evento.

Saludos


Con gran naturalidad y elegancia los habitantes de la ciudad de Oviedo, cuna de los Premios Príncipe de Asturias, observaron como más de dos mil quinientos psicólogos irrumpían de forma abrupta pero coordinada en el célebre Auditorio Palacio de Congresos Príncipe Felipe de Oviedo, que como en una pesadilla dantesca postmoderna, albergó en sus más de 5000 metros cuadrados de grandes escenarios, salas para conferencias, zonas de descanso y salas de exposiciones, la ambiciosa organización del VII Congreso Iberoamericano de Psicología que tuvo lugar entre los días 19 y el 23 de julio, realizada por el Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos y la Federación Iberoamericana de Asociaciones de Psicología.

Ciertamente el Congreso tuvo poco de pesadilla, dada la minuciosa y detallada planificación de las actividades, que salvo excepciones, se sucedieron de manera tal, que avergonzaría a un reloj suizo, permitiendo, por un momento, a los españoles presentes, sentirnos un poco alemanes.

Bajo el lema "La Psicología Iberoamericana en un mundo globalizado", la organización se propuso promover entre los profesionales “lazos que permitan generar tanto el intercambio científico y profesional, como potenciar las vías de cooperación para el desarrollo de la disciplina”. Para ello puso a disposición de los participantes una abundante y variada propuesta formativa y todos los elementos materiales y organizativos para poder navegar en ella.

Estuve presente en este importante evento internacional, gracias a la presentación del trabajo “La intervención socio-comunitaria en sujetos con Trastorno Mental Grave y Crónico: modelos teóricos y consideraciones prácticas” (Saiz-Chévez, 2009), realizado gracias a la cooperación de los psicólogos de los Equipos de Apoyo Social Comunitario de Tetuán y Fuencarral.

Cabe destacar que al congreso asistieron congresistas pertenecientes a 24 países (España, Brasil, Portugal, México, Colombia, Perú, Chile, Estados Unidos, Argentina, Italia, Ecuador, Reino Unido, Venezuela, Uruguay, Costa Rica, Países Bajos, Austria, Suiza, República Checa, Guatemala, Etiopía, Nicaragua, Eslovenia y Alemania), aunque con una lógica mayoría española y portuguesa, siendo una curiosidad, las ponencias presentadas íntegramente en portugués, lo que sorprendió a más de un participante con reducidas habilidades lingüísticas, dándose risueñas situaciones que ayudaron, en algunos casos, a estrechar aún más los lazos entre los asistentes, y poniendo a prueba la tolerancia de otros que no entienden acerca de lo bello de la différence, como diría Derrida.



Propuesta formativa

El Congreso integro contó con más de 1800 participantes distribuidos en 672 simposios, 593 comunicaciones, 10 conferencias, 3 talleres, 11 mesas redondas y 472 pósters que se expusieron de forma interrumpida durante los cuatro días del congreso. Es destacable el ritmo de las ponencias que alcanzó cotas verdaderamente trepidantes sucediéndose sin pausa desde las 8.30hs de la mañana hasta el atardecer, con tres y hasta cuatro opciones temáticas simultáneas (el día miércoles). Esto obligaba a los esforzados participantes a reducir el croissant de la mañana, la fabada del mediodía y el besugo a la espalda de la cena, a su mínima expresión, menú al que, si le agregamos una involuntaria sidrita a deshoras, se convertía en una fórmula peligrosamente explosiva y dañina para aquel ambiente tan intelectual.

Como curiosidad nos queda el hecho de que si algún participante fue capaz de organizarse de manera tal, que pudo asistir al menos a un seminario y a los tres turnos de ponencias diarios, recorriendo el sector de pósters de vez en cuando, en los breves espacios intermedios, habría alcanzado el destacable logro de haber presenciado 8 seminarios, 80 ponencias y visto mas de 400 posters, increíble.

Ciertamente es incuestionable la calidad de la organización, que brindó al participante todos los elementos necesarios para organizarse: un manual soporte informático (CD) y escrito, wifi gratuito, secretaría abierta durante el congreso, un servicio de azafatas y un equipo de voluntarios de la Universidad de Psicología de Oviedo que además de su gran predisposición para brindar información referida al congreso, nos asesoraron en cuanto a la movilidad dentro de la ciudad, sitios de referencia y otros menesteres con gran predisposición y amabilidad. Tampoco se puede dejar de mencionar la famosa mochila del Congreso, con la cual nos reconocíamos los participantes cuando visitábamos la ciudad, compartiendo además un sentimiento cómplice de fuga, ya que sabíamos que otros compañeros estaban en el trajín asimilando nuevos conocimientos.

Vale decir también, que además del encuentro durante los días del Congreso se realizó la VI Reunión de Editores de Revistas de Psicología Iberoamericana, el V Encuentro de Decanos, Directores de Programa y Directores de Departamento de la Red, y una reunión de Colegios de Psicólogos el día sábado. Además los participantes pudimos asistir al Acto de bienvenida, con banda de música celta incluida, un Coctel de bienvenida, la Cena de gala (al alcance del bolsillo de unos pocos), y el día viernes, una Zarzuela que inauguraba su temporada homenajeando a todos los asistentes del Congreso.

Paradójicamente el contacto entre profesionales no fue favorecido por la dinámica que tuvo el Congreso. Podemos decir que, si bien la propuesta era “cuantitativamente” abundante, se han echado en falta espacios de debate, puntos de encuentro e intercambio, que promovieran realmente ese “lazo entre profesionales”, el lema del encuentro.

Por otra parte, la extrapolación literal del método de exposición “científica”, cada vez más habitual en los congresos de psicología, basada en breves presentaciones (12 min. para la presentación más 3 min. para preguntas), además de coartar el debate, poco favoreció para determinar la calidad de las investigaciones presentadas. Un mayor espacio de tiempo entre turnos de ponencias abría solucionado esta cuestión.

Otro elemento que, desde mi punto de vista, se prestó a confusión, fue la difícil tarea de agrupar más de 1200 presentaciones de 41 áreas diferentes de aplicación de la Psicología en un breve lapso de tiempo, lo que produjo que en algunos casos se encontrasen 4 temáticas diferentes, provocando el desencanto entre los ponentes y el desconcierto entre los asistentes.

Ahora bien, estas cuestiones no deberían enturbiar la brillante organización de Congreso, por lo que nos queda la ilusión de haber participado en un gran proyecto, que se continuará en la ciudad de San Pablo, Brasil, al cual se le sumará la experiencia de este Congreso y la incuestionable habilidad de los brasileros para crear el clima necesario que promueva, potencie y facilite el lazo entre profesionales cuya principal herramienta es: la palabra.